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LOS INKAS- IMPERIO INKAICO
Los Inka:

Iniciaron su historia en un marco geográfico muy reducido, el valle del Cuzco que se caracteriza por una gran fertilidad. En poco tiempo se convirtió en un gran imperio. Esta gran extensión presenta diversidad de paisajes: desde elevadas cordilleras hasta caldeados arenales al nivel; del mar; desde fértiles va11es siempre verdes hasta inhóspitos paisajes del altiplano. La historia de los Inka abarca un periodo que va del 1200, año en que empieza a gobernar Manco Cápac hasta 1532, año de la llegada de los españoles.
De acuerdo a los datos histó­ricos que se poseen a partir del primer rey Inka se sucedieron dos dinastías diferentes.
1. Dinastía Urin Cuzco fue iniciada por Manco Cápac y está integrada por Sinchi Rocam, Lloque Yupanqui, Mayta Cápac y Cápac Yupanqui.
2. Dinastia Hanan Cuzco. Corresponde a los del Cuzco Alto. Esta disnatía la inicio Inka Roca a quien sucedieron Yahuar Huacac, Viracocha Inka, Pachacuti Inka Yupanqui, Huayna Capac, Huáscar y Atahuallpa.
El Kollao fue conquistado por los Inka en tiempo de Pachacutec Inka Yupanqui el noveno monarca del Cuzco (1438-1463). Esta conquista fue consolidada por Tupac Yupanqui; hijo de Pachacutec. Sin embargo la región del Co11ao siempre fue hostil a los Inka y son varias las sublevaciones de los pueblos aymaras ocurridas desde la conquista inkaica hasta la llega de los españoles.
La arquitectura inkaica refleja que el corto tiempo que estuvieron en lo que hoy es Bolivia no significo la desaparición tradición local de por lo cual vemos en los edificios de la región del Lago Titicaca, técnicas superpuestas características de esta arquitectura. Los restos de arquitectura inkaica que quedan en el interior del país son menos puros, debido a que la tradición cultural es más débil que en la región altiplánica.
Los centros inkaicos mayor importancia son los que se encuentran en las islas del lago: Coati y del Sol. Los Inka permanecieron en el actual territorio de Bolivia por el lapso de cien años. Su cede fue Copacabana.
En esta península quedan algunos restos del período imperial como imperial como "La horca del Inka" considerada como una puerta ritual que conduce de la montaña al lago. Y "La silla del lnca" de función religiosa. Otro de los restos es el llamado "Baño del Inka" del que no fue posible conocer cual fue su  función original.
Entre las ciudades inkaicas de la región boliviana hay que señalar las de Inkallajta, Samaypata e Iscanhuaya Todas son de las mismas características que Machupichu.
Otro aspecto interesante de la cultura Inkaica es su red caminera que en nuestro territorio articulo gran parte de lo que hoy es Bolivia. Según algunos arqueólogos los caminos Inka hacia el sur eran dos que partían de la región de Ayari y bordeaban el Lago Titicaca, uno por el sur, y el otro por el norte para luego unirse ambos en Tiwanacu. De aquí se seguía hasta Sicasica, pueblo que marcaba el límite extremo de la región Kolla. De este punto se partía al valle de Cochabamba donde se encontraban las ciudades de Inkallajta e Inkahuasi y la fortaleza de Samaipata. Región de fortines inkaicos cuyo fin era hacer frente a las invasiones Chiriguanas.

ESTRUCTURAS DEL ESTADO PREHISPAHICO.
Diversos son los autores extranjeros que han interpretado la historia del Inkario o de los pueblos Aymaras y quechuas de diferentes maneras que han resultado en algunas circunstancias algo arbitrarias.
Algunos de ellos consideran que se trataba de un estado socialista. Otros que estaban frente a un estado esclavistas e incluso se considera que era una sociedad de tipo feudal. Sin embargo, estas formulas simplistas cayeron en un anacronismo que escapa a lo que en realidad es la historia de los pueblos originarios andinos.
La organización política está basada en la conformación del denominado Tawantinsuyo que comprendía la parte Kolla y costeña de Bolivia, Perú, Ecuador o Norte Argentino parte de Chile.
El Tawantinsuyo se dividía en cuatro suyos:

  1. El Kollauyo  que abarcaba el sur del Perú parte de Bolivia Norte de Chile y el Noroeste de la Argentina.
  2. El Antisuyo situado al este.
  3. El Cuntisuvo que se extendió al oeste hasta la costa.
  4. El Chinchasuyo ubicado en la zona norte del Perú y el Ecuador.

Cada una de estas provincias o suyos se dividían en humanis que a su vez se dividían en varias Sayas. Las sayas estaban formadas por los ayllus. La base de la organización económica del Tawantinsuyo era la agricultura y la ganadería en las que habían logrado altos niveles de control técnico.
La estructura económica de los pueblos aymaras y quechuas y del imperio Inka se caracteri­zaba por la combinación de dos principios básicos:

  1. Reciprocidad.
  2. Redistribución.

La reciprocidad se aplica a las relaciones entre individuos o grupos parecidos donde los deberes económicos de unos implican los deberes de otros en un intercambio mutuo  de dones y contra dones.
Tenemos por ejemplo el ayni, minka, mit'a, choko, etc. El concepto de redistribución, en cambio supone una jerarquía por una parte se aplica a grupos, y por otra, a un centro coordinador. La vida económica es definida por un doble movimiento centrípeto y centrífugo; es decir, agrupación de los productos en el centro y posterior reparto de aquellos.
Así podríamos decir que en las sociedades prehispánicas la reciprocidad caracteriza la vida económica al nivel de las comunidades rurales, y que la redistribución no se opone a la reciprocidad, sino que se inscribe en su prolongación y funda sobre ella su ideología.
Estos dos principios definidos se combinan en el proceso de producción, en la distribución de la propiedad y en el reparto de tributo.

El Tributo.
Constituye un elemento de gran importancia dentro del sistema de la economía de los pueblos originarios de los andes. No se conoce la moneda sin embargo los bienes circulan por medio del trueque y del tributo a través del Tawantinsuyo. Este intercambio es aún limitado por las características de una economía de auto subsistencia.
Por lo general, el tributo es entregado al kuraka o al Inka y él es quien asegura la circulación de bienes.
Son tributarios, los Hatunruna o los hombres de la comunidad, están entre las edades de 25 a 30 años y antes de los 25 si es que están casados. El tributo consiste en que los campesinos otorgan fundamentalmente su fuerza de trabajo y en menor medida productos de las tierras del ayllu. Sin embargo estos dos hechos se entremezclan de acuerdo con el principio de la reciprocidad.
Los Kurakas como los gobernadores de provincia están exentos de trabajo manual y tributo. Otra categoría particular de tributarios es la de los artesanos, olleros o plateros que solo deben pagar con el producto de su trabajo especializado, estando libres de otro tipo de obligaciones.
El tributo que se debe entregar tanto al Inka como el kuraka tiene cierta similitud y es de tres tipos:
1.- El trabajo colectivo de la tierra. Los campos del lnca y de los Kurakas tienen valor solo cuando disponen de fuerza de trabajo esta fuerza es suministrada por la comunidad es decir son los miembros del ayllu que van a  cultivar esas tierras. Los productos son almacenados en los graneros locales o provinciales.
2.- La o Mit'a servicio personal periódico. A través del Estado se recluta a cierto número de tributarios de acuerdo a las necesidades.
En estas sociedades se impuso la Mit'a que tenia características agrícolas, militares y de obras publicas.
La mita fue el más popular de los sistemas utilizando tanto por el estado como por las comunidades originarias.
Los miembros del ayllu, de acuerdo a las reglas de la solidaridad, también cultivan los campos de los tributarios ausentes.
3.- El tributo textil. Los tejidos y la ropa juegan un papel importante en la estructura económica de los pueblos originarios. Cada familia hila y teje para el inka o el kuraka. Pero son ellos quienes suministran la materia prima para trabajarla.

El tributo y la estructura social
El Tawatinsuyo estableció campos y haciendas estatales que producían ingresos para el Estado o la iglesia, Las zonas agrícolas creadas para el cultivo del maíz, se ampliaron mediante andenes y el riego de nichos ecológicos conocidos como "quishwa". En la zona de la costa los maizales cultivados eran tanto del Estado como de grupos étnicos.
Las comunidades estaban bajo la            responsabilidad de los ancianos quienes velaban por el bienestar de las viudas, los huérfanos y lisiados, y de toda la comunidad. Su condición no les impedía reclamar o disfrutar de las parcelas obtenidas por lazos de parentesco, pero ante la dificultad o imposibilidad de cultivarlas, la comunidad asumía el trabajo.
Los señores étnicos locales conocidos como Kurakas tenían derecho a usar la energía humana de su comunidad. En algunos casos la comunidad les hacia cierta cantidad de sementeras para su sustentación y la construcción de su casa cuando había necesidad. Se les otorgaba a través de la mita y luego de un rodeo de ayllu por ayllu, indios e indias de servicio para abastecerlos de leña y agua. Pese a este hecho se ha confirmado que los lideres étnicos o Kurakas no recibían tributo de ninguna clase, "fuera del respeto que merecían". Sólo la energía humana necesaria para hacer producir sus tierras. Sus casas, al igual que las demás viviendas, se construían con el trabajo de la comunidad.
Como cualquier unidad doméstica la comunidad en tiempos prehispánicos, tenía derecho a las tierras del Ayllu al que pertenecían. Las autoridades locales algunas veces trabajaban ellas mismas sus chacras; otras lo hacían sólo de modo ceremonial.
Cada unidad domestica era considerada autosuficiente y de hecho tenía el acceso suficiente a los bienes de capital de la sociedad para que la autosuficiencia fuera real.
El respeto por el cuidado y la continuidad del principio de reciprocidad por parte del Estado es practicado en muchos casos a través  del suministro obligado de  comida  y chicha al Mit'ayoq. Tal obligación era común también a nivel local; por ejemplo, que se beneficiaba con la edificación de una casa invitaba a todos los constructores, lo mismo hacía el Kuraka cuando se barbechaban sus chacras.

División Política.
Las naciones étnicas tenían un gobierno Urcusuyo y Umasuyo, cada uno con su propia autoridad y controlando cada cual territorios diferentes. Los reinos aymaras y quechuas estaban bien organizados en una compleja estructura.
El Ayllu o grupo de parentesco de descendencia patrilineal (descendencia por parte paterna) que posee un territorio determinado. Los miembros del ayllu heredan en común  su territorio que permanece inalienable en su totalidad. Pero la tierra se distribuye para su explotación en parcelas de extensión variable y proporcionar a las familias que de ella se beneficiaban, cada uno de los ayllus se dividía en una mitad superior (Janansaya) y una inferior (Urinsaya), a las que pertenecían todos sus miembros.
La nobleza de cada tenía particular estaba asociada con los ayllu de Janansaya, mientras que el pueblo formaba parte de la mitad de Urinsaya.
En el Estado prehispánico existieron varias clases sociales o grupos de obreros y artesanos que en algunos casos no pertenecían a ningún ayllu, sino más bien dependían de los Kurakas. En épocas tanto inkaica como colonial se los llamo Y5anakuna pasando a ser gente que brinda servicio directo.

Carácter "Vertical" de la Economía Andina.
Geográficamente Bolivia y el Perú actuales se presentan como países de contrastes que van desde el nivel del mar las más grades alturas habitadas, unen él desierto desunido y la selva frondosa él calor  permanente  y la nieve eterna. En éste conjunto se distinguen tres zonas funda­mentales: al oeste, la costa árida del Pacifico en el centro la Sierra andina fría y relativamente seca; al este las colinas y llanuras de la selva tropical húmedas y calientes. Los pueblos aymaras y quechuas se encuentran ubicados una parte en la zona del altiplano fría y recubierta por una estepa herbosa (puna); y en la zona de los valles interandinos conocidos como zonas medias y templadas.
La variedad de los suelos de los climas asegura la diversidad de los recursos: maíz, patatas, quinua, oca, coca, crianza de llamas, vicuñas, etc. De ahí el carácter, "vertical" de la economía andina, que asocia los productos complementarios de parcelas de cultivo escalonadas en altitud.
En el altiplano nació la planta andina definida y conocida mundialmente como la papa que en esas épocas había llegado a crear casi 700 variedades adaptadas a las condiciones locales.
El clima de la puna permite la elaboración del Chuño; papa secada alternativamente con frío intenso y con sol que se conserva durante muchos años. La papa ha sido un cultivo de tanta importancia que pudo lograr que el altiplano pudiese poblarse y sobrevivan hasta hoy los antiguos pueblos originarios.
Otro producto que se consumía y se cultivaba era el maíz alimento noble ofrecido a los dioses durante las ceremonias religiosas; lo mismo sucedía con la chicha, extraída del maíz.
La principal herramienta del campesino era de tipo individual, y consistía en una pala de madera o Taclla, azadón provisto de una lamina de bronce.
También debemos mencionar que las técnicas de irrigación y construcción de terrazas que se utilizaban en los tiempos de Tiwanacu se extendían por centenares de kilómetros junto a la red de irrigación.
Ahora bien estas técnicas eran utilizadas en diferentes pisos o ecológicos, es decir en diferentes puntos geográficos, donde se implementaba un control simultáneo a cargo de un determinado grupo étnico.
La complementariedad ecológica puede ser concebida como una serie de mecanismos que prevalecieron en la agricultura y la ganadería de los andes en aquellos tiempos en que no existían mercados pero si muchos almacenes bajo el control del Estado.
La complementariedad ecológica fue un valioso y muy importante logro humano posteriormente olvidado por las civilizaciones andinas actuales para el manejo de un medio múltiple, vastas poblaciones y gran productividad. Este sistema ayuda a comprender un gran logro andino en el repertorio de la historia humana y que puede aún apuntar a posibilidades futuras.
El acceso a los recursos configura un patrón original en los andes al que John Murra llama el Archipiélago o el control Vertical de Pisos Ecológicos y que descansa en la necesidad de operar zonas productivas variadas y situadas a diferentes niveles sobre el nivel del mar.
El archipiélago también supone el control efectivo de tierras ubicadas en los distintos pisos ecológicos que los andes ofrecen, cuya variación permitió y hace posible aún ahora, acceder a bienes suficientes y diversificados para lograr el autoabastecimiento de un grupo étnico.

Principios numéricos en la organización socio-política.
La organización socio-política del Tawantinsuyo adquiere coherencia cuando se ordena el modelo de tres principios numéricos:

  1. la dualidad (números 2 y 4).
  2. la tripartición (números 3 y 6).
  3. y la división decimal (número 10).

La combinación de estos tres principios dirige la organización de la sociedad de los pueblos originarios. La dualidad o la tripartición ordena la "burocracia" (redistribución).

1. Dualismo y cuatripartición.
El Tawantinsuyo es el imperio de los cuatro cuadrantes donde la distribución del espacio sigue los puntos cardinales para orientar la división política.
La división dualista tiene una significación religiosa y sobre todo ordena los vínculos de parentesco que fundamentan las relaciones de reciprocidad. Así el dualismo y la cuatripartición se repiten en la mayoría de las comunidades y antiguos pueblos originarios.

2. La tripartición.
Es un proceso de desdoblamiento la organización dualista resulta recortada por una división tripartita, repartida en las siguientes categorías: Kollana, Payan y Cayao. Estas categorías entran en la organización del sistema de parentesco y tienen además una definición social: Kollana designa al grupo de los jefes, es decir de los conquistadores Inka, Cayao unifica a la población vencida, no inka; por último, Payan representa un grupo mixto, constituido por los ayudantes o servidores de los jefes, a la vez inka y no inka.

3. La organización decimal.
El Estado inka podía realizar censos de población gracias al sistema de "Quipus" y a la organización política.
La población del Tawantinsuyo se reparte en grupos de 10, 50, 100, 500, 1.000, 10.000 40.000 tributarios. Cada una de estas unidades está bajo la autoridad de un Kuraka.
En el ejemplo Inkaico encontramos que el lnca se sitúa a la cabeza de la jerarquía asistida por los cuatro Apos o jefes de las cuatro grandes divisiones del Tawantinsuyo. En el interior de estas cuatro divisiones un grupo de 40.000 tributarios constituye teóricamente una provincia.
El Ayllu coincide con un grupo de 100 tributarios. Los Kurakas de la jerarquía decimal desde los jefes de 40.000 hasta los jefes 100, se encontraban exentos de pagar tributos  y realizar trabajo manual. Su tarea radicaba en administrar y en hacer entregas anuales de objetos preciosos. Pero en los últimos grados, los jefes de los grupos de 50 y 10 estaban obligados al trabajo y al tributo; siendo una especie de capataces, miembros de las comunidades.

Mitos y Religión.
En el mundo andino desde tiempos remotos se transmitieron de generación en generación mitos y leyendas. A través de milenios de años se construyeron templos o recintos de carácter religioso o en ayllus y comunidades; en markas o en naciones o suyos. Los templos estaban edificados en honor al Dios Viracocha, el Sol, la Luna, las Estrellas, los Rayos, el Arco Iris, etc.
El Dios Viracocha es el creador del universo, el hombre, animales y la naturaleza. Es también el Dios que toma el lugar de otro más antiguo conocido como Tunupa.
La estructura de Viracocha es cuatripartita ya que de el emanan Imaimana Viracocha, Tocapu Viracocha, Tunupa y Taguacapa.
Los ayllus y comunidades conservan su memoria y tradición a través de una variedad de elementos míticos tales como las Pakarinas o Yuruvis, los Mallkis o Achachilas, sus Konopas y Wac´as todos ubicados en templos locales y guardados como elementos sagrados.
Las Pakarinas o Yuruvis tanto para quechuas o aymaras, significan, el “origen” o la descendencia de los ayllus y comunidades. Las naciones o suyus tenían la historia de sus orígenes que descendían del Sol, Luna Astros o Planetas del mar, la Tierra, Quebradas, Cuevas, Ríos y Fuentes, Manantiales, Lagos, Lagunas y Montes.
Otros provenían del oro, plata, cobre bronce; de animales como pumas tigres halcones y víboras.
De ahí también provienen los apellidos de miembros de ayllus y comunidades como de "Pakaris” que quiere decir eterno que nunca envejece "Choquewancas”  hombres de la roca o peña de oro; los "Chuquiamanis" hombres, halcones fuertes y vigorosos; “Katari" hombres nacidos bajo el origen de la víbora;"Warachis” hombres protegidos por las estrellas; "Wilkas” hombres del Sol y los Astros.
También encontramos los apellidos de Mamani, Colque y Yana, Apaza Wajjchalla,
Qhespí, Katari, Choque Tarke y otros; provenientes de Pakarinas. Estos apellidos confirman que ellos fueron dueños originarios de las tierras, de sus riquezas naturales y minerales.
Existe otra categoría de Malquis u Achachilas que son resguardados por los ayllus y sus cuerpos tienen la característica de ser sagrados y están embalsamados y resguardados en sepulturas de piedras.
Las Wacas y Konopas o piedras de muchas clases existían en el Tawantinsuyo y fueron muy bien labradas, grabadas y pulidas con diferentes figuras. y escrituras ideográficas que interpretaban los orígenes de ayllus y suyos.
Finalmente y a manera de conclusión podemos señalar que el estudio de la historia nos permite reflexionar acerca de cuestionamientos tales, como quiénes somos de donde provenimos, hacia donde vamos y donde debemos ir. Por eso, la importancia de conocer cuales han sido las principales características y logros de los antiguos pueblos originarios de los Andes.
Estos elementos deben también aportar a consolidar nuestra memoria histórica para que nos sirva como un elemento de lucha y de unificación de los desestructurados pueblos originarios de los andes y de lo que hoy es Bolivia.
Por estas razones se tocan temas características sociales económicas, políticas religiosas artísticas, etc. que a la vez sean un aporte para la reflexión que contribuya a la formación y consolidación de la conciencia crítica de- los Pueblos Andinos.

 

Bibliografía.

ALBO, Xavier BARNADAS, Joseph.       
La Cara India y Campesina de Nuestra Historia. UNITAS/CIPCA. 3era. Edición. La Paz, 1990.

BOUYSSE CASSAGNE. Teresse           
La Identidad Aymará. Aproximación Histórica. Siglo XV – Siglo XVI. Hisbol. La Paz. 1987.

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El escenario andino y el Hombre. La Paz, 1970.

GISBERT. Teresa.                                      
Pachacamac y los Dioses del Kollao. En: Historia y Cultura Nº 17. Ed. Don Bosco, La Paz, 1990

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Historia General de Bolivia. Librería Editorial “Juventud”, La Paz, 1985

MURRA, John.                                             
Formaciones Económicas y Políticas del Mundo Andino. Lima. Instituto de Estudios Peruanos, 1975

MURRA, John. CONDARCO M. Ramiro.
La teoría de la Complementariedad Vertical Eco-simbiótica. La Paz, Hisbol. 1987

WACHTEL, Nathan.                                   
Los vencidos. Los indios del Perú frente a la conquista española (1532-1570). Alianza Editorial, Madrid. 1971

WAJJCHALLA, .Alejandro.                       
Los mitos y nuestro territorio Tawantinsuyo. (Inédito) 1990.

 
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